11. Material y Método.



La acción de la restauración ecológica consiste en rehabilitar aquellos ambientes que se encuentran degradados y restablecerlos a sus condiciones naturales originales o a su estado predegradado , si éstas no son posibles, crear otras que sean similares al hábitat afectado y que compense aceptablemente los daños causados (Meffe & Carroll, 1994).
Así, el restablecimiento de comunidades destruidas o deterioradas parcial o totalmente es precisamente lo que hoy se conoce como "restauración ecológica", y consiste en trabajar sobre los ecosistemas para manejarlos basándose en cierta capacidad de predicción sobre los resultados que se obtendrán con las acciones que se efectúen. En la restauración ecológica se intenta dirigir al sistema para que el cambio de las comunidades a lo largo del tiempo, permita la recuperación de la composición de las especies, así como sus interrelaciones, hasta conseguir que funcionen en un tiempo relativamente corto de manera parecida a la comunidad original (Martínez 2000).
El proceso de restauracion se realiza a travez de técnicas silviculturales adecuadas, restaurar el bosque original con su estructura y composición vegetacional específica, y que por otro lado, una vez recuperada la biodiversidad vegetal, se pueda lograr la recuperación de la biodiversidad animal a través de la colonización de los nuevos hábitat ofrecidos (Hauenstein).
La profundidad del suelo se puede considerar factor que incide considerablemente en el crecimiento de los árboles .
La profundidad de desarrollo del suelo es el resultado de los espesores de los horizontes A y B (solum), pero en el caso de suelo de uso forestal puede ser necesario considerar el horizonte C (regolito), es decir la profundidad total, por la gran profundidad que puede explorar las raيces de los لrboles. La profundidad del suelo puede considerarse como indicador de calidad o productividad del sitio (Op. Cit). Felmer, 2004.
No necesariamente los bosques necesariamente de suelos con gran la fertilidad, para obtener su mejor crecimiento, ya que los arboles son capaces de hacer recircular los nutrientes y reciclarlo. Además las raices son capaces de obtener agua.y nutrientes a gran profundidad del suelo. Por esta razón se señala que la productividad de los bosque está más limitada por factores que restringen la extensión y profundidad del sistema
Se habla de profundidad efectiva del suelo, porque desde el punto de vista práctico se pueden reconocer dos tipos de profundidad del suelo: profundidad absoluta o física y profundidad fisiológica. La llamada profundidad fisiológica es la profundidad efectiva para las raíces en suelos que poseen capas impermeables.
En términos generales, los suelos delgados tienen menos capacidad para suministrar a y nutrientes a los árboles que los suelos profundos.
Profundidad fisiolَgica o arraigable es aquella que tiene relaciَn con la profundidad mلxima que pueden alcanzar las raices en un determinado suelo (Op. Cit). Esta se ve restringida por la densidad del suelo, es decir, la estructura del mismo, llegando en algunos casos a ser un factor limitante para el desarrollo adecuado de a lo menos 60 a 70 cm. (Edwards, 1997). Citado por Felmer, 2004
Color
El color del suelo en sí no es una característica física importante; pero es de utilidad, como indicador de otras características o condiciones del suelo.
El color del suelo puede ser indicador del material parental d la cual se origino, en cuyo caso se dice que el color es heredado .Pero es más un indicador de los procesos formadores del suelo.
La aireación del suelo se refiere al abastecimiento de oxígeno para el buen desarrollo de los microorganismos y de las raíces de las plantas que posee el suelo. En otras palabras, es el cambio que se produce entre los gases del suelo y los gases de la atmósfera.
Los efectos de la aireación en el suelo son muy variados, pero al final todos redundan en el crecimiento y sobrevivencia de los árboles y las plantas en general, la mayoría de las cuales requiere de suelos bien aireados. Sin embargo, las plantas vasculares muestran un amplio rango de tolerancia ante la falta de O2 o el exceso de CO2.(Donoso 1997)
Las raíces y los organismos necesitan respirar para crecer y cumplir sus diferentes funciones, por consiguiente deben tener suficiente cantidad de O2en el suelo, situación que no es tan normal en la atmósfera del suelo como lo es en la atmósfera terrestre.
La mayor parte de los árboles forestales requieren contenidos de O2 en el suelo superiores al 10%, para obtener una adecuada tasa de respiración y crecimiento de las raíces (Daubenmire, 1974) citado por Donoso, 1997. Generalmente, las raíces de las plantas se ubican en los horizontes superficiales mejor aireados, donde los niveles de O2 fluctúan entre el 10% en su límite inferior y el nivel de la atmósfera cerca de la superficie.
Las raíces pueden soportar niveles de O2 hasta de 2% sin sufrir mayores daños. Bajo éstos niveles, especialmente si se mantienen durante largo tiempo, la falta de O2, , produce daños importantes (Lutz y Chandier, 1959).
La deficiencia de O2 en el suelo produce normalmente el cese del crecimiento de las raíces, lo que va acompañado por daños o la muerte de ellas. Externamente esto se manifiesta luego por descoloración y muerte de las hojas, reducción en el crecimiento del tronco y, en ocasiones, la muerte de los árboles.
La mala aireación de los suelos afecta al crecimiento de los árboles al disminuir detener la tasa de descomposición de la materia orgánica, y al disminuir la respiración d. las raíces. Cuando disminuye la descomposición de la materia orgánica, el nitrógeno tiende a fijarse en ella y se producen y acumulan bicarbonatos de Fe y Mn, compuestos ri nitrógeno y azufre (HgS) en concentraciones tóxicas (Kramer y Kozíowski, 1960; Dauben mire, 1974).
La disminución de la tasa de respiración reduce, a su vez, el crecimiento do las raíces, la absorción de nutrientes y, en parte, la absorción, conducción de agua v transpiración durante las inundaciones, lo cual se debería a que el sistema conductor se obstruye por la actividad bacteriana producida en las raíces que están muriendo, \ también por la acumulación de materiales gomosos (Kramer, 1951).
Las disminución en la absorción de nutrientes por las raíces se debe a que el daño producido por la falta de aireación disminuye la formación de nuevas raíces, lo cual naturalmente disminuye, a su vez, la superficie de absorción de nutrientes.
Porosidad del suelo.
Se define como el espacio de suelo que no esta ocupado por soَlidos y se expresa en porcentajes. Se define también como la porción de suelo que está ocupada por aire y/o por agua. En suelos secos los poros estarán ocupados por aire y en suelos inundados, por agua. Los factores que la determinan son principalmente la textura, estructura y la cantidad de materia orgلnica (Donoso, 1992).
Los poros que constituyen el espacio poroso del suelo se encuentran en un rango continuo de tamaño, sin embargo se dividen usualmente en dos tipos: los macroporos y los microporos o poros capilares. La tasa de movimiento del agua y del aire a través del suelo es determinada, en gran medida, por el tamaño de los poros. Los macroporos facilitan una rápida percolación del agua y el movimiento del aire, en tanto que los microporos dificultan el movimiento del aire y retienen gran cantidad de agua por capilaridad; por consiguiente, los microporos son muy importantes en lo que se refiere ala retención del agua en el suelo, y los macroporos son de gran valor en lo que se refiere a la aireación v al drenaje interno del suelo. (Donoso, 1992).
La diferencia que existe en dos suelos con la misma porosidad total, pueden ser muy diferentes en cuanto a su comportamiento frente al agua y al aire. Así, por ejemplo, un suelo puede tener un volumen muy pequeño de macroporos y uno mucho mayor de microporos, en cuyo caso se tendrá mucha capacidad de retención de agua, pero muy lenta percolación y poca aireación. Los suelos arcillosos son de este tipo a pesar del gran volumen total de poros. Un suelo con el mismo volumen combinado de poros puede tener una relación inversa de macroporos y microporos; en este caso la infiltración y percolación del agua serán rápidas, habrá muy poca retención de agua y el suelo estará bien aireado. Los suelos arenosos tienen estas características debido a la dominancia en ellos de los macroporos.
El espacio poroso de los suelos forestales está corrientemente ocupado por aire y agua en proporciones que cambian con frecuencia. La porosidad de estos suelos fluctúa entre 30y 65 % (Wilde, 1959)citado por Donoso, 1997 , siendo más porosos los suelos de texturas medias a finas y menos los suelos de texturas gruesas.
La porosidad del suelo tiene importancia especial porque constituye el medio por el cual el agua penetra al suelo y pasa a través de él para abastecer a la raíces y finalmente drenar el área; y también el espacio donde las raíces de las plantas y la fauna tienen una atmósfera es decir, constituye la fuente de donde aquéllos obtienen el aire.
La alta porosidad dlel suelo es indicadora de buen sitio si se comparan dos suelos similares en otras características. En cambio, suelos de baja porosidad indican normal-v mente sitios malos (Lutz y Chandier, 1959) citado por Donoso 1997. Por lo tanto, la porosidad de los suelos influye en la distribución de la vegetación y en las decisiones que se tomen respecto a su manejo.
Densidad aparente.
En un tipo de suelo los valores bajos de densidad aparente implican suelos porosos, bien aireados con. Buen drenaje y buena penetración de raíces, todo lo cual significa un buen crecimiento y desarrollo de los árboles. (Donoso 1992)
La estructura, en cambio, es la forma como sus particulas se disponen o agrupan en agregados mayores o terrones. El proceso mediante el cual se producen las distintas estructuras de un suelo se llama agregación, y no está claramente definido, siendo muchos los factores que intervienen .
Los diferentes tipós de estructura que exiten (Donoso 1997) son:
Þ Estructura laminar: Los agregados se disponen en placas horizontales, como hojas. Se puede presentar en cualquier parte del perfil del suelo, pero especialmente en el horizonte A, y muchas veces constituyen una característica heredada del material parental, como puede ser en el caso de suelos derivados de pizarras o micaesquistos.
Þ Estructura prismática: Los agregados se disponen en forma vertical formando columnas, prismasopíÍares.Se^abla, generalmente, de dos variedades de este tipo de estructura: la prismática propiamente tal, cuando las puntas de los prismas son planas, y la columnar, cuando son redondeadas. Estos tipos de estructura se presentan usualmente en el subsuelo y especialmente en regiones áridas y semiáridas con suelos poco o mal desarrollados.
Þ Estructura de bloques: En este caso los agregados se disponen en forma relativamente Uniforme respecto de las tres dimensiones, formando bloques de 2 a 10 cm de espesor. Se conocen también aquí dos variedades: la angular o cúbica, donde los bloques son de tres dimensiones definidas, como un rectángulo; y subangular, donde las caras son más o menos redondeadas. Este tipo se presenta también en el subsuelo y especialmente en suelos de textura fina en regiones húmedas, donde el drenaje y la aireación, así como la penetración de las raíces, son malos.
Þ Estructura gramular o esferoidal: Los agregados se disponen en esferas pequeñas, generalmente no más allá de 1 a 1,5 cm de diámetro, que se encuentran sueltas, sin conexión con los agregados circundantes. Se conocen aquí las variedades granular, que es
La estructura del suelo tiene gran influencia en otras de sus características físicas; por esa razón se considera como una de las propiedades físicas más importantes desde el punto de vista del crecimiento de los árboles.(Donoso1992)
La estructura del suelo puede modificar en gran medida las características que le imparte una textura determinada. Así es como un suelo arcilloso puede ser suelto y friable si tiene una buena estructura de tipo granular, en tanto que si es dispersado, puede desarrollar un suelo impermeable y mal aireado.(Donoso 1992)
A medida que aumenta el tamaño de los agregados, tiende a aumentar la capacidad de infiltración del suelo, en tanto que al aumentar la cantidad de arcilla, tiende a disminuir la aireación porque se facilitan las condiciones de anegamiento y a dificultar la penetración de las raíces y la actividad de la microfauna. Esto, a su vez, afecta considerablemente al crecimiento de los árboles. .(Donoso 1992)
La textura esta determinada, en gran parte, por el tipo material parentalI que constituye al suelo, y también por el grado de intemperización a que haya estado sometido. Un tercer factor, que la determina dentro de un área específica, es la forma de transporte del material (Donoso, 1997).


Factor suelo.
El suelo suministra a las plantas gran parte de los elementos que necesitan para vivir: agua, nutrientes minerales, aire para las raíces y el anclaje que requieren para sostenerse y elevarse sobre el suelo. Estos elementos son suministrados a las plantas por los cuatro componentes del suelo: material mineral, substancias orgánicas, agua y aire. Desde el punto de vista físico el suelo es una mezcla de estos cuatro elementos. Estos componentes varían considerablemente en diferentes sitios, variación que determina las características físicas y químicas del suelo, así como también el tipo de vegetación. Por esta razón las propiedades físicas del suelo son muy importantes desde el punto de vista de la ecología vegetal. (Donoso,1997).
Durante un largo tiempo muchos especialistas en suelos y en ecología concedieron una extremada importancia a las características físicas, minimizando las demás propiedades del suelo. Hoy se reconoce que un suelo con excelentes características fÍsicas puede paliar ciertas deficiencias en propiedades químicas, pero que los dos tipos de propiedades son igualmente esenciales (Donoso, 997).

El origen de la Cordillera de Nahuelbuta, se remonta a la época geológica del Precámbrico, siendo más antigua que la Cordillera de los Andes.
Esta cordillera corresponde a un bloque solevantado compuesto principalmente por rocas de origen metamórfico del Paleozoico, que han estado sometidas a procesos de recristalizaciones, deformaciones e intrusiones y sobreposiciones de material granítico y volcánico (Brüggen, 1950; IREN, 1964; Ruiz, et al., 1965; Illies, 1970; Instituto Geográfico Militar, 1983, 1985; Veit y Karsten, 1997)
Desde su origen, ha estado sometida a la permanente erosión fundamentalmente por agentes climáticos y fenómenos de glaciación, los que han contribuido a su fragmentación y a un descenso marcado de su altura sobre el nivel del mar en el sentido Norte-Sur.
Los suelos que presenta la Cordillera de la Costa, en especial en su vertiente occidental, entre los 38°S y 43°S, presenta una mayor proporción de suelos desarrollados -in situ, variables en profundidad y en características químicas y físicas. La prolongada intemperización del antiguo basamento metamórfico y las altas precipitaciones, particularmente en la ladera occidental y cimas de cerros, sugieren que el aporte geológico de nutrientes a los suelos forestales sería reducido (FAO-LJNESCO, 1971) en comparación con los nutrientes almacenados en la biomasa vegetal, aunque existen pocos análisis químicos de los suelos forestales de esta zona (Peralta, 1975; Pérez y Villagrán, 1994; Pérez).
Los bosques costeros desarrollados en su mayor parte sobre un substrato rocoso antiguo, muy meteorizado, o sobre suelos formados in situ a través de la actividad biológica interrumpida por varios miles de años, dependerían en mucho menor grado del aporte de elementos del basamento rocos.
Las vías de ingreso de nutrientes al ecosistema forestal es la precipitación húmeda (lluvia o nieve) y seca (partículas atmosféricas). Las características químicas de la lluvia en bosques del sur de Chile son muy diluidas, debido al bajo nivel de polución y a la procedencia oceánica de los frentes de lluvia (Hedin et al., 1995;Soto y Campos) por lo que su contribución al "capital" de nutrientes del ecosistema sería mínima en la costa. La depositación seca no ha sido estudiada, pero generalmente su contribución de nutrientes es similar a la de la lluvia.
Debido al escaso o nulo aporte de nutrientes a los ecosistemas costeros por las vías geológica y atmosférica, los procesos biológicos de retención, absorción y reciclaje de nutrientes adquieren una importancia crucial para la sustentabilidad del ecosistema
Armesto señala que, las concentraciones de nitrógeno inorgánico (en forma de amonio o nitrato) en las aguas de esteros son excepcionalmente bajas comparadas con la mayoría de los bosques templados.. Este resultado es consistente con la hipótesis de que estos nutrientes inorgánicos serían recirculados y retenidos fuertemente en el ecosistema forestal (suelo y vegetación) a través de mecanismos biológicos eficientes, aún no bien comprendidos.
Las restricciones más frecuentes de estos suelos son la escasa profundidad arraigable y de desarrollo en sectores con mucha altitud y posiciones topográficas extremas. También es común deficiencias de nutrientes como fósforo, potasio y magnesio (Schlatter et al., 1995) citado por Cortés (2003).
De acuerdo con este análisis, los bosques costeros tendrían un carácter de gran fragilidad frente a la extracción masiva de biomasa o a las pérdidas de suelo orgánico, ya que drenarían gran parte del "capital" de nutrientes del ecosistema. La recuperación de los nutrientes perdidos y de la capacidad de retención y reciclaje de elementos del bosque después de una perturbación, dependería de la magnitud del evento de perturbación y su impacto sobre el suelo y las plantas. Los procesos más destructivos de estos ecosistemas costeros serían el uso de talas rasas o roces, que además de eliminar la biomasa, provocarían grandes pérdidas de suelo orgánico y disrupción de los mecanismos biológicos de retención de nutrientes, los cuales están asociados generalmente a las poblaciones de microorganismos del suelo.

Su clima está bajo la influencia de un clima templado a templado lluvioso, con fuerte influencia oceánica (di Castri y Hajek, 1976). La acción de los vientos predominantes del oeste y del frente polar (Villagrán et al., 1993) determinan que los ambientes costeros estén expuestos a precipitaciones a menudo superiores a 3.000 mm anuales.
Las precipitaciones aumentan hacia las cimas, por efecto del enfriamiento adiabático de las masas de aire ascendentes saturadas de humedad, y disminuyen hacia la vertiente oriental por el descenso de las mismas masas de aire, producién-.dose un efecto de "biombo" o "sombra de lluvia".
Sobre los 700 m s.n.m. en el período más frío, la precipitación es de preferencia de tipo nival (Donoso, 1981) citado por Cortés (2003), acumulándose sobre la superficie del suelo una capa de nieve cuyo espesor varía entre 1,0 a 1,3 m, aumentando en años excepcionales a un nivel mayor.
La humedad relativa alcanza a un promedio anual de 83 %.
Por otro lado, las temperaturas muestran poca variación estacional; las cumbres reciben parte de la precipitación invernal en forma de nieve, aunque ésta no se mantiene durante la estación. Las temperaturas medias anuales en toda la región de los bosques templados varían entre 10-12°C, independiente de la atitud.
El período de actividad vegetativa es de 10,4 meses al año (Di Castri y Hajek, 1976) citado por Cortés (2003).
La Cordillera de la Costa es una serranía caracterizada por lomas suaves y mesetas que se extienden en forma interrumpida a lo largo de la costa pacífica de Chile sur-central hasta la Isla de Chiloé (43°S) por el sur. El basamento rocoso principal de este cordón montañoso en Chile central-sur es de tipo metamórfico de edad paleozoica o precámbrica ( Armesto)

Vegetación.
En todo este gradiente se encuentra asociado con especies del genero Nothofagus como son; Lenga (Nothofagus pumilio), Ñirre (Nothofagus antarctica), Coigue (Nothofagus dombeyi), Raulí (Nothofagus alpina) y Roble (Nothofagus obliqua). La asociación que ocupa una mayor extensión corresponde a los bosques de Araucaria y Coigue. En estas formaciones también es posible encontrar otras especies arbóreas como Mañio hembra (Saxegothaea conspicua), Ulmo (Eucriphya cordifolia), Tineo (Weinmannia trichosperma), Laurel (Laurelia sempervirens). El sotobosque es muy variado y es posible encontrar especies como: Sauco del diablo (Pseudopanax laetevirens), Corcolén (Azara lanceolata), Luma blanca (Myrceugenia chrysocarpa), Leñadura (Maitenus magellanica), Chusquea spp. (Montaldo, 1974; Ramírez, 1978; Donoso, 1981; Veblen et.al., 1982; Donoso, 1993; Veblen et.al., 1995, 1996; Cortés y Lara, 2000) citado por Cortés (2003).
A su vez, los bosques de Araucaria que crecen en el sur de la Cordillera de Nahuelbuta se encuentran distribuidos aproximadamente desde los 600 m s.n.m. hasta los 640 m s.n.m. En este sector se encuentra asociado con una menor cantidad de especies del género Nothofagus (Coigue, Ñirre y Roble). El sotobosque tiene características muy similares a las poblaciones del norte, pero se encuentra ausente Luma blanca (Montaldo, 1974, Donoso, 1993; Cortés y Lara 1990) citado por Cortés (2003).